9 de abril de 2012

Manías de viejas.

Abril de 2012.
Primera entrada del año (espero que no la última).

Hoy he recordado que tenía un blog mientras hablaba con Colachopsuey, un compañero de clase. Al entrar he visto que tenía esta entrada a medio escribir y la he terminado, después de casi cuatro meses. Ahí va.

El otro día (que más bien fue en verano del año pasado) entré a una tienda de pinturas con un amigo, en la cual trabajaba una señora, la típica señora. Pusimos un pie en el local y posó su mirada sobre nuestras cabezas mientras en su boca se dibujaba un "hola" al cual fuimos muy educados correspondiéndole por igual. Fue pestañear y la teníamos encima nuestra preguntando que deseábamos. Educada y sutilmente le respondimos que se fuera a la mierda, que simplemente queríamos mirar, pero al parecer hubo algo que no entendió en nuestras palabras ya que segundos después empezó a recomendarnos una pintura plástica para pared muy buena que su hijo había utilizado para pintar la habitación de su casa porque estaba que se caía a cachos y necesitaba un arreglo y blablablablablablablablablabla. Bla.

Manías de viejas número uno:
Contar su vida que poco importa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario