4 de enero de 2011

Sin rencor.

No hay nada como limpiar el coche un Lunes soleado por la mañana con una chica bond, escuchando a los Rolling de fondo. Pero si que no hay nada mejor como ver un par de horas después, a un puto niño gordo (si, este dato es importante. Gordo) apoyado en el capó con su culo sucio y enorme, junto con otro amiguito apoyado con las manos sucias a su lado. El mero echo de ver que me acerco al coche no es motivo para que se levanten y se aparten, así que abro el coche desde unos pocos metros atrás, y encontes sorprendidos se levantan. Noto como el coche suelta un suspiro de alivio, pobrecito, que te abrán hecho. Finalmente, los niños muy educadamente me miran atravesados y se largan mientras murmuran alguna frase de amor hacia mi persona.

Hoy los he vuelto a ver. Casi los atropeyo, pero sin rencor.

1 comentario:

  1. Oye oye, putos niños gordos se creen los amos del mundo eeh! xDD

    ResponderEliminar